Hace no mucho tiempo, a nadie se le habría ocurrido instalar una alarma que no tuviera conexión a una central receptora; aunque la realidad es que la enorme cantidad de falsas alarmas y avisos sin motivo a la policia, terminaron provocando incluso un cambio de legistalación.

Los lectores de cierta edad recordarán como antiguamente decoraban la fachada de los negocios y oficinas a pie de calle, unas llamativas sirenas que alguna vez durante el año, terminarian despertando a todo el barrio por alguna falsa alarma.

Estas molestias, combinadas con el gasto generado por las visitas no justificadas realmente por la policía, terminaron introduciendo en la legislación de seguridad la doble verificación.

El paso que vino después fue el servicio de acuda, las compañías en lugar, o además de llamar a la policía, enviaban a una persona a verificar qué había pasado realmente y esperar a la policía. Cuando el acuda llegaba podía a veces confirmar qué había pasado.

Otras no tanto, porque no deja de ser una persona que no tiene permiso para acceder a la propiedad, y habitualmente (hay empresas que si lo ofertan) tampoco tenía llaves para entrar, por lo que no podía más que mirar desde fuera e intuir.

Este servicio, de una utilidad discutible, era y es poco práctico en general, e introduce un coste para la empresa receptora (que traslada a sus clientes) y tiene una utilidad muy limitada. Imaginemos cualquier empresa de ambito nacional, en cualquiera de las provincias, que cuente con una persona de acuda. Salta una alarma, por ejemplo en Nerja (pongo este ejemplo porque escribo desde Málaga), ese acude vive en Málaga capital, algo muy probable por la cantidad de población que acoge.

Esta persona necesitará una hora para llegar hasta esa alarma. En una hora da tiempo a mucho cuando se trata de un asalto. No contaremos con que estando allí surja otra alarma, por ejemplo en Marbella, a dos horas de Nerja.

Alguien en una gran empresa pensó, que para el coste que tenía y la utilidad real, ahora que la legislación obliga a la verificación, se lo podian ahorrar.

Lo que pasó a partir de entonces es que las compañías sustituyeron la comprobación manual, por la verificación técnica. La ley de seguridad del 2011 introduce el concepto de Verificación de alarmas, que podrá ser secuencial, por audio, video o presencial.

Esto quiere decir que para que una empresa de alarmas pueda avisar a la policía, deben poder verificar la alarma por uno o varios de estos medios: mediante visualización en video tras saltar la alarma, audio tras saltar la alarma, personalmente o por la activación de tres detectores en un periodo de tiempo determinado, o dos detectores y el corte de comunicación, etc.

A efectos prácticos, nos encontramos que en el día a día, el usuario que tiene una alarma en el hogar o negocio, cuando salta un sensor por la noche, recibe una llamada de la central donde le indican «ha saltado un sensor». Vamos a suponer que eres el dueño de una tienda; te avisan que ha saltado un sensor en tu almacén. No hay sonido ni imagenes de qué ha pasado.

Lo que pasa en estos casos, es lo que estás pensando: nada. Es responsabilidad tuya si quieres ir a tu negocio (que puede estar lo mismo a 5 que a 50km de tu domicilio) y ver si ha pasado algo realmente o ha sido un falso positivo.

Ahora que hemos llegado hasta aquí, es cuando procede. ¿Tiene sentido pagar 500€ al año a alguien para eso?

Los sistemas de alarma han avanzado mucho en general, no solo los exclusivos de conocidas compañías. Permiten aviso instantáneo mediante APP, video-verificación, interconexión con cámaras adicionales, activación de luces u otros mecanismos, doble o triple canal de comunicación, etc. y todo esto dentro del grado 2 de la norma UNE 50131 que regula en Europa este tipo de equipamiento.

Obviamente, las CRA siempre tendrán su público objetivo, ¿pero que pasa con el otro 95% del mercado?

Si preguntas a una empresa nacional, la argumentación es siempre parecida:

  • Protección frente a falsas alarmas.
  • Código de alarma silenciosa en caso de coacción.
  • Protección ante sabotaje de alarma.
  • Protección ante inhibiciones de alarma.
  • Protección ante cortes de luz.

Y es cierto, pero es que esas prestaciones no dependen de una central, sino del equipo que usemos; y los hay realmente buenos en el mercado, solo hay que buscar un poco. Le espera un futuro complicado a las empresas de alarmas, de ahí que sin mucho ruido, estén en la vía de reinventarse para intentar comerciar con la información de los usuarios…. Pero ese tema lo trataremos aparte en otro capítulo.

Teletrabajo es sin duda la palabra de este año. De pronto, muchas empresas que ni se lo planteaban se han sumergido de lleno, también muchas sin quererlo, en esto del teletrabajo.

¿Es seguro? La respuesta es: podría serlo. Probablemente, la seguridad no dependa solo del tipo de conexión, que también; sino de la filosofía de la empresa respecto a la seguridad.

Las soluciones para el teletrabajo pasan por las conexiones VPN para el acceso a los datos que necesitamos para trabajar, un buen Firewall debe ser nuestro aliado en estas lides; pero nunca olvidando, que no existe firewall ni antivirus, que pueda proteger nuestros sistemas, de un usuario pulsando SI a una ventana que aparece en su escritorio.

Hoy dia existen equipos Firewall que permiten tener sin ningún problema a 50 empleados trabajando remotamente conectados a las instalaciones de la oficina, incluso para acceder desde dispositivos móviles con total seguridad y no suponen un desembolso importante para una empresa.

La seguridad ha sido durante mucho tiempo la gran olvidada de la informática, pero los tiempos nos han enseñado no ya que es una buena inversión, sino más bién una inversión imprescindible.

Con nuestros datos en la nube estamos ante la misma situación aunque un escenario diferente, pero no podemos dar por hecho que por alojar nuestra información en un lugar super protegido contra terremotos y ataques terroristas, implica que no se nos pueda colar alguien por las mismas puertas por donde entran nuestros empleados y hacer estragos.

En este caso, como en casi todos, la seguridad empieza por nosotros mismos, por lo que es imprescindible cultivar en la empresa la cultura del uso responsable, de leer lo que aceptamos en una pantalla de ordenador o móvil e intentar hacer un uso exclusivamente laboral de las herramientas de las que disponemos.

Videoconferencia ¿Tiene sentido invertir?

La videoconferencia no es un invento de este año, aunque las circunstancias vividas, han hecho que haya llegado ahora a la mayor parte de la población de forma masiva.  En cualquier caso, el teletrabajo, ha llegado para quedarse, y con él la videoconferencia.

Las ventajas para las empresas y trabajadores son obvias.  Ahora ha sido el estar en absoluto contacto a pesar del confinamiento, pero cuando la situación se normalice, se hará notable la venta que supone el ahorro de costes para todas las partes.  Ahorro de coste en desplazamientos, de tiempo en ir a trabajar, de desgaste psicológico en caravanas.  Del mismo modo, muy habitualmente estos costes ha de sufragarlos la empresa.  No hay duda que son muchas las ventajas de este sistema.

Hasta ahora, grandes compañías como Polycom (ahora Poly) o Lifesize copaban el mercado con soluciones propietarias, de alto coste y gran efectividad.

Hubo un tiempo en que las aplicaciones basadas en software, no podían competir, el tráfico no era punto a punto como una conexión H 323 o RDSI, lo que daba lugar a problemas de calidad y seguridad en las llamadas.  Ya se sabe que internet es un medio “no regulado” por lo que no se podía garantizar nada en ninguno de los sentidos.

Pero el acceso a la banda ancha generalizado ha dado un vuelco a esa situación.  En España, con una penetración de la fibra óptica superior a la mayoría de nuestros vecinos europeos, es absolutamente normal para un empresa tener una conexión de alta calidad.

En estos tiempos, aplicaciones como GotoMeeting, Zoom o Teams (sistema que proviene de la compra de Skype por Microsoft), ha demostrado que los enlaces multipuntos por software, en algunos casos gratuitos, son posibles.

Si esto es así ¿cuál es la mejor inversión en videoconferencia?

El avance de la tecnología ha segmentado el mercado.  Por una parte, grandes compañías,  que requieren un grado extraordinario de seguridad por lo temas que se tratan, deberían seguir confiando en plataformas cerradas y equipos de gama alta. En este ámbito, las conexiones punto a punto y las VPN deberían seguir siendo la referencia.

Por otra parte, las aplicaciones basadas en software bastarán para la mayoría de los teletrabajadores, la cámara de un portátil y una buena conexión a internet, será suficiente para mantener conversaciones.  Es palpable el uso satisfactorio que gimnasios o academias han hecho de estos sistemas estos meses.

Entre ambas, están (o deberían) la mayoría de las empresas. Una reunión comercial o de dirección de un mínimo nivel, no se puede acometer con la webcam de un portátil, la videoconferencia es también, otra carta de presentación de nuestra empresa; y dice mucho a favor de una empresa, el contar con un sistema de calidad en ese sentido.  Por lo que es seguramente la mejor inversión, buscar el equilibrio entre equipos para salas de calidad, con plataformas de coste sostenido.

En este ámbito de plataformas, Zoom ha sido tachada de falta de seguridad, con razón visto los agujeros que se han detectado.   Cisco, un operador con mucha experiencia, sigue remodelando su plataforma Webex Meeting, incluyendo ahora colaboración con Webex Teams.  También, siin duda, Microsoft con Teams ha montado una oferta muy interesante, ya que su aplicación se integra perfectamente con el resto de la suite Office 365.  Google, que con hangouts se ha visto sobrepasado, está lanzando aun meets.

Es posible integrar, cámaras de calidad, como Logitech Group con alta resolución y movimiento, u otras con Konftel o Grandstream, con servicios como Teams.  Dando resultado comunicaciones de alta calidad para salas o combinaciones de sala/usuario individual.  Este tipo de equipos, es además compatible con el uso de equipamiento no profesional (como un movil o un portatil), por lo que su rentabilidad está garantizada.

Si preguntamos de nuevo ¿invertir en videoconferencia?  La respuesta es sí, pero buscando el asesoramiento de especialistas, que nos ayuden a obtener los mejores resultados con los costes más contenidos. 

Además, parece que el futuro que viene es la interconexión de plataformas, por lo que habrá que estar atentos.

Transformación Digital.  Digitalización del negocio.  ¿Son lo mismo? ¿Qué es exactamente la transformación digital?  Cada vez leemos y oímos más estos conceptos, a menudo manejados por gente que no tiene nada claro lo que es.  Vamos a intentar arrojar luz sobre este tema.

Lo primero que tenemos que saber sobre la Transformación Digital (así, con mayúsculas) es que no es una opción.  Y no, no es instalar un CRM en su negocio, ni tampoco crear una web del mismo, que también; pero no, no es digitalizar su negocio.

Por supuesto que esto también es necesario, pero la Transformación Digital, es un concepto que va más allá.  La digitalización debe ser entendida como un medio, no como un objetivo en sí misma.

Las relaciones de los clientes con las empresas han cambiado, el cliente quiere interactuar con la empresa y busca una marca reconocible que le proporcione confianza , y la satisfacción del cliente debe situarse muy por encima de otros objetivos de la empresa.

Este cambio debe afectar al conjunto de las organizaciones, y todos sus departamentos deben aportar un cambio de mentalidad en consonancia con la estrategia empresarial.  La movilidad, la hiperconectividad, el análisis de datos o las relaciones sociales de nuestra era son parte de las bases desde donde erigir ese cambio.

Una de las claves de la Transformación digital consiste en encontrar mecanismos para cumplir objetivos como:

  • Encontrar nuevas formas de satisfacer al cliente
  • Aumentar los ingresos de la empresa
  • Crear una cultura de la innovación
  • Encontrar nuevas vias para fidelizar al cliente
  • Modernizar y digitalizar la estructura de la empresa
  • Mejorar la colaboración entre sus miembros
  • Canalizar el flujo de buenas ideas
  • Responder rápidamente a los cambios del mercado

Y en definitiva, darle a la empresa una ventaja competitiva en el mercado.

Solo las empresas que apuesten por este cambio, tienen alguna posibilidad de sobrevivir en el futuro vertiginosamente cambiante que nos espera.